sábado, 12 de marzo de 2011

Miedo a hablar en público: Características y repercusión

La mayoría de las personas tiene la necesidad y oportunidad de hablar en público a lo largo de su experiencia vital en distintas situaciones, en el marco de la interacción con los demás, ya sea a nivel comunitario, (asambleas, reuniones, asociaciones celebraciones), académico (preguntar en clase, presentar un trabajo dar una charla clases, conferencias) o laboral. Para algunas personas el hablar en público no les supone ningún tipo de dificultad, al contrario puede aportarle determinadas ventajas sociales; sin embargo para otros, incluso deseando hacerlo se encuentran limitados por el miedo a hablar en público y las consecuencias derivadas del mismo, lo que puede suponer para ellos un obstáculo de cara a su desarrollo personal, laboral o académico. 


Aunque el miedo a hablar en público suele formar parte de la fobia social (DSM-IV 2004), sólo 29% de estos casos se pueden diagnosticar de fobia social (Stein, Walker y Farde, 1996). Sin embargo la repercusión del problema es bastante significativa sobre todo en los casos en los cuales el hablar en público resulta esencial para el desarrollo académico o profesional (estudiantes, profesores, políticos etc.,). Principalmente el miedo a hablar en público, supone una respuesta desadaptativa fruto de la interacción de factores externos (socio-ambientales) e internos (cognitivos y fisiológicos), así como el repertorio las habilidades que posee la persona, siendo la ansiedad su manifestación máxima. Como cualquier problema de ansiedad, la conducta se manifiesta en los tres sistemas de respuesta (cognitivo, motor y autónomo):
A nivel cognitivo podemos encontrar dificultades mnésicas (dificultad para encontrar palabras y datos concretos), de concentración, confusión en los propios errores, bloqueos y tendencia a focalizar la atención en los propios errores, especialmente en las manifestaciones autónomos de ansiedad, las cogniciones y emociones negativas. También se registran distintos temores asociados principalmente con el miedo al escrutinio de los demás (hacer el ridículo, ser criticado, observado), manifestar síntomas de ansiedad (rubor, sudoración, temblor de manos, voz temblorosa, bloqueo, vómito, ataque de pánico) y temores a la evaluación negativa, a ser rechazado,..Temor que se asocia básicamente con las exigencias socialmente impuestas más que las metas autoimpuestas .Temores que se traducen en una serie de pensamientos erróneos que dificultan la ejecución de la tarea, pensamientos negativos fruto de esquemas cognitivos disfuncionales como señala A. Bados (2005):
·       Valoración no realista de lo que se espera de uno.
·       Subestimación de las propias capacidades y de la propia actuación.
·       Sobrestimación del grado en que los otros se dan cuenta de los síntomas externos de ansiedad.
·       Interpretaciones sesgadas y negativas de la probabilidad e intensidad de la crítica y rechazo.
·      Creencia de que uno está actuando mal porque se siente mal y, en general, que los demás le perciben a uno tal como uno se percibe y se siente.
·    Atención selectiva a las reacciones negativas de los demás hacia uno y falta de atención a las reacciones positivas.
·      Evaluación excesivamente negativa de la propia actuación, exageración de los errores y de la ansiedad y minimización de los logros propios.
·      Sobrevaloración de la importancia de la crítica o evaluación negativa por parte de los demás.
·       Atribución de los éxitos a factores externos.
·       Recuerdo selectivo de las experiencias negativas.
La respuesta motora, se refiere a las conductas de escape y evitación de las situaciones que implican el hablar en público. Estas conductas implican evitación total y directa si la situación lo permite, en caso contrario se pueden aparecer distintas conductas motoras (muecas faciales, expresión de miedo, sonrisa o risa inapropiada, parpadeo excesivo, inexpresividad facial, alteraciones a nivel de voz, temblor en las, manos, gestos de inquietud y sin finalidad concreta, tartamudeo, vocalización deficiente, bloqueos, equivocaciones frecuentes, incoherencias, rigidez o encogimiento postural, etc.) Y cambios somáticos (tensión muscular, dificultades de respiración perturbaciones en la actuación). La evitación puede ser también sutil e indirecta en forma de conductas de búsqueda de seguridad (tomar medicamentos, ingerir determinados alimentos o sustancias, leer y releer notas antes de la charla, conductas que pueden registrarse tanto antes como durante la exposición a la situación temida (evitar totalmente el contacto visual con el público, ir rápido para terminar cuanto antes etc.).
A nivel fisiológico la respuesta puede varias de una persona a otra en función de la gravedad que representa la situación la misma (familiaridad con la situación, número de personas, finalidad de la charla etc.). Lo más habitual son los síntomas cardiovasculares (taquicardia/palpitaciones,), síntomas somáticos motores (voz y manos temblorosas, hipertonía, tensión muscular) Síntomas neurovegetativos (sudoración, rubor, palidez, sudoración profusa, sequedad de boca), síntomas gastrointestinales (sensación de vacío en el estómago, náuseas, nudo en el estómago, diarrea etc.), síntomas urogenitarios (urgencia urinaria.). En ocasiones la intensidad y frecuencia de estos síntomas puede culminar o manifestarse en forma de un ataque de pánico, debido a la focalización excesiva y desmesurada de la persona afectada en los mismos. Las manifestaciones a nivel de los tres sistemas de respuesta pueden varían de una persona a otra, tanto en el orden de aparición como en la intensidad de los mismos.
Las habilidades pueden ser cognitivas o motoras (componentes verbales, no verbal y vocales), que consisten en un conjunto de recursos empleados para la exposición y transmisión adecuada de los contenidos a los demás (técnicas de exposición, oratoria y expresión, organización, empleo de material auxiliar, (presentaciones, medios audiovisuales etc.) técnicas de comunicación verbal y no verbal y de gestión de imprevistos técnicas o de reacciones del público, etc.
El miedo a hablar en público puede aparecer bruscamente tras una experiencia estresante o humillante, aunque esto no parece ser frecuente; lo más usual es que se desarrolle de una forma más lenta y aparezca hacia el final de la niñez ,(los trece años como edad media de comienzo) aumentando significativamente en la adolescencia, (Stein, Walker y Forde,1996) .También puede aparecer por primera vez en la edad adulta debido principalmente a un cambio a nivel socio-laboral que obliga realizar intervenciones en público ( hablar en público) no presentes con anterioridad. El curso del problema puede ser variable, desde cronificarse a remitir total o parcialmente.
En cuanto a frecuencia, se puede decir que el miedo hablar en público se da aproximadamente entre un 20-30% de los estudiantes universitarios y un 34% de la población comunitaria, Es más frecuente entre mujeres y personas adultas en general (Bados, Stein, Walker y Forde, 1996). En general se señala una prevalencia entre 9 y 10 %, de la cual menos de la mitad se asocia a miedo a hablar en público delante de una audiencia numerosa y el resto lo puede presentar ante un grupo reducido de personas. Generalmente las personas con un miedo a hablar en público, presentan una mayor ansiedad social, menos ajuste social, baja autoestima, timidez, indecisión, susceptibilidad a la evaluación negativa y cohibición, falta de habilidad (A.Bados, 1987a, 1987b).

Mohammed Jamil El Bahi
Psicólogo/ Psicoterapeuta


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3 comentarios:

Antoñi dijo...

Encantada de Leerte por aquí, Jamil...
Yo tengo muy superado el hablar en publico, quizá algo me quede del sentido del ridículo, pienso que no mas de lo normal, lo que si sufro pánico a encontrarme rodeada de una gran masa de gente, eso me produce una terrible angustia y una gran necesidad de huir... En fin, el ser humano es bastante complicado, incluso para si mismo...

Gracias por esta información...
Besos

Mohammed Jamil El Bahi dijo...

Gracias a ti por participar.Siempre es un gran placer compartir contigo ideas y impresiones.
un abrazo

Anónimo dijo...

Hola.

Muy interesante tu artículo y muy completo.
Varias personas me han comentado que le tienes más miedo al hablar en público que al miedo a la muerte.
Este es un problema psicológico que se debe ir resolviendo con técnicas y ayudas. Si gustas puedes visitar mi página.

http://hableconpoder.com

Andrés Velásquez

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