Bienvenidos al blog del centro de Psicología Clínica y Logopedia Averroes

Centro autorizado por la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.NICA: 11315

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martes, 24 de junio de 2014

Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

 ¿Qué es el TDAH?
   El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno de origen neurobiológico de carácter crónico. Se caracteriza por tres síntomas clave: el déficit de atención, la hiperactividad motora y/o vocal y la impulsividad tanto cognitiva como conductual, aunque como veremos más adelante no siempre tienen que estar presentes conjuntamente, pues existen distintos subtipos dentro de este trastorno.                                                                                          
   Este trastorno se inicia en la infancia, pero puede continuar en la adolescencia y la edad adulta. Los síntomas que lo definen incrementan el riesgo de enfrentar problemas en el ámbito cognitivo, académico, social, ocupacional y familiar. Como resultado, estos síntomas pueden interferir con el desarrollo de la conducta adaptativa. 

    Actualmente, es el trastorno con mayor incidencia en la población infantil y se considera que entre un 3 y un 7% de la población infantil en edad escolar lo presenta en mayor o menor grado de intensidad. Afecta principalmente a varones (entre 3 y 6 veces más frecuente que en hembras).

Etiología
   Aún no se sabe la causa exacta, pero se sabe que es un trastorno neurobiológico con un alto componente genético (hasta el 80% de los casos presenta un familiar con las mismas características y, en muchos casos, los síntomas permanecen a lo largo de la vida de la persona) y que existe una alteración en el funcionamiento de dos neurotransmisores cerebrales: la noradrenalina y la dopamina, que afectan directamente a las áreas del cerebro responsables del autocontrol y de la inhibición del comportamiento inadecuado. Existen, además, otros factores de riesgo relacionados, como son circunstancias socio-ambientales muy adversas, problemas durante el parto, alteraciones neurológicas y déficits sensoriales, entre otros.  

Diagnóstico
   Pese a que pueda existir sospecha clínica en niños/as de menos de 6 años, su diagnóstico requiere haber superado esta edad. Además, es frecuente que el TDAH se reconozca en los niños/as cuando comienza la educación primaria, coincidiendo con dificultades en el rendimiento escolar y la presentación de disfunciones sociales.
   La identificación temprana y su tratamiento integral tienen el potencial de disminuir el impacto negativo de esta condición a lo largo del desarrollo.

Características del déficit de atención:
  • No presta atención suficiente a los detalles.
  • Comete errores por descuido.
  • Dificultad en mantener la atención en las tareas.
  • Dificultad para organizar tareas o actividades.
  • Evita tareas que requieren esfuerzo mental.
  • No sigue las instrucciones que se le indican.
  • Parece no escuchar.
  • Es descuidado y olvidadizo.
  • Pierde cosas necesarias para las tareas.
  • Se distrae con estímulos irrelevantes.
  • Tiene dificultad para prestar atención a dos estímulos distintos.
Características de hiperactividad:
  • Mueve en exceso manos y pies.
  • Le cuesta quedarse sentado cuando lo debe hacer.
  • Corre y trepa en situaciones inapropiadas.
  • Le resulta difícil jugar o participar en actividades de forma tranquila.
  • Actúa como si estuviera activado por un motor.
  • Habla en exceso.
  • Mayor intensidad al expresar sus emociones.
  • Va de un lado a otro sin motivo aparente.
  • Le cuesta esperar su turno.
Características de Impulsividad:
  • Actúa sin pensar.
  • Habla en momentos poco oportunos o responde precipitadamente.
  • Interrumpe a los demás y se entromete.
  • Es poco previsor y olvida planificar.
  • Se muestra impaciente.
  • Mal humor e irritabilidad.
  • No sabe perder y se pelea por cualquier cosa.
  • Destroza sus propias cosas y las de otros.
   Los síntomas que evidencian un TDAH pueden presentarse en su totalidad o en parte. El Manual Diagnóstico Estadístico de Enfermedades Mentales DSM-IV-TR, distingue tres subtipos:

Tipos de TDAH
  • TDAH – subtipo combinado: presenta los tres síntomas nucleares (déficit de atención, hiperactividad e impulsividad).
  • TDAH – subtipo con predominio de déficit de atención: el síntoma nuclear es la inatención.
  • TDAH – subtipo con predominio hiperactivo/impulsivo: en el cual la conducta predominante es la hiperactividad y/o la impulsividad.
Tratamiento
   El tratamiento se realiza en función de las dificultades que presente la persona y de cómo afecte el trastorno a su vida cotidiana. Al iniciarse en la etapa infantil, el tratamiento debe abarcar tanto el ámbito familiar como el educativo. 

Dicho tratamiento incluye cuatro pilares básicos:
  • Psicoeducación y orientación familiar.
  • Tratamiento farmacológico.
  • Tratamiento psicopedagógico.
  • Intervención psicológica.

   


Mª Concepción Torres Gutiérrez
Psicóloga 
Col: Nº AN-07028



jueves, 12 de junio de 2014

DISFONÍA PSICÓGENA

Una disfonía psicógena es la alteración de la voz producida por un trastorno psicológico.

Se presenta en pacientes que dirigen su problemática emocional a su laringe. La voz muestra el estado psíquico del individuo, por lo que si éste se encuentra alterado, se reflejará en la voz. Suele afectar a adultos de entre 20-30 años, y más frecuentemente en mujeres. Se trata de una alteración muy poco frecuente, en la que no existe lesión anatómica o neurológica, sino que es resultado de un proceso de inhibición psicológica, con un comienzo brusco.

¿Cómo es el perfil de la persona con disfonía psicógena?
Por lo general, la persona con disfonía psicógena tiene una historia personal caracterizada por situaciones que le han afectado o le afectan emocionalmente y somatiza o dirige su problemática emocional a la laringe. Los principales factores o características que definen su alteración de la voz son:
  • Sucesos estresantes de la vida.
  • Dificultades en las relaciones familiares o interpersonales.
  • Baja autoestima y falta de autoconfianza.
  • Depresión, bajo estado de ánimo e impotencia.
  • Estrés y ansiedad.
  • Exceso de responsabilidades.

Formas Clínicas
Las conocidas en conjunto como disfonías psicógenas se han desmembrado en diversos tipos:
  • Disfonía Disfuncional: la disfunción fonatoria es de comienzo brusco y está relacionada con una emoción o un conflicto.
  • Afonía Histérica: es la que se produce por miedo a hablar o a cantar, por trauma psíquico debido a la persistencia de una alteración vocal, por el fracaso de tratamientos prolongados, por bloqueo afectivo, por el deseo inconsciente de llamar la atención. El paciente piensa que no puede hablar. La afonía es de comienzo brusco, puede presentar habla susurrada y no tiene dolor.
  • Disfonía Obsesiva Fonasténica: se trata de un paciente obsesivo que entre varios síntomas presenta una disfonía.
  • Trac Vocal: es una pérdida absoluta de voz espontáneamente (afonía súbita) que se produce por una respuesta al miedo, terror… 
  • Fonofobia o Logofobia: se trata de miedo al hablar ante la disconformidad o inseguridad  del paciente con su forma de hablar y de fonar.
  • Disfonía Neurasténica o Depresiva: en este caso el paciente siente un miedo abrumador a sufrir una patología laríngea irreversible. Toma medidas higiénicas exageradas.
  • Disfonía Suspirosa: el paciente sufre varios días de una disfonía con voz débil, acústicamente parética que le produce cansancio vocal, por lo cual interrumpe varias veces la frase para inspirar.
  • Modificaciones vocales anímicas: son las que se presentan en el transcurso de procesos depresivos, de ansiedad, etc.

Tratamiento
Este tipo de disfonías suelen tratarse a nivel psicológico y logopédico.
Se ha de conocer que el tratamiento de una disfonía psicógena dura mucho tiempo, más que el de otras disfonías, acompañándose de una prescripción de medicamento y de una auténtica reeducación.

¿Cómo se interviene?
Para conocer el perfil del paciente con disfonía psicógena y poder realizar la intervención, es imprescindible un trabajo multidisciplinar en el que colaboren principalmente profesionales como el logopeda, el otorrinolaringólogo y el psicólogo. A partir de la evaluación de estos profesionales, se puede comprobar el estado de las cuerdas vocales y su funcionamiento, las características de la voz, así como los distintos factores psicológicos, sociales y emocionales que influyen en la persona y que originan la disfonía.

Una vez realizada la evaluación, se comienza con el tratamiento de la disfonía, pero éste no debe consistir solamente en recuperar la voz con la ayuda de un logopeda y las revisiones otorrinolaringológicas pertinentes, sino que debe contemplarse la actuación conjunta y coordinada de los distintos profesionales (logopeda, psicólogo, otorrinolaringólogo, psiquiatra, etc.) para ofrecer el apoyo y el tratamiento necesario en cada una de las áreas que necesite el paciente.

María del Carmen Toribio Garrido
Logopeda
Col. 29/1118


miércoles, 9 de abril de 2014

AUTOESTIMA

La autoestima es el sentimiento de aceptación y aprecio hacia uno mismo, que va unido al sentimiento de competencia y valía personal.  El concepto que tenemos de nosotros mismos no es algo heredado, sino aprendido de nuestro alrededor, mediante la valoración que hacemos de nuestro comportamiento y de la asimilación e interiorización de la opinión de los demás respecto a nosotros. 
   La apreciación y la autovaloración de cualidades y aptitudes dan como resultado una imagen de uno mismo positiva o negativa según la autoevaluación que se hace de sí mismo y en comparación a ideales que valora de forma positiva.    
La autoestima influye sobre la persona en: cómo se ve, cómo se siente, cómo piensa, cómo se comporta, cómo se relaciona con los demás, etc. Su importancia radica en que nos impulsa a actuar, a seguir adelante y nos motiva para perseguir nuestros objetivos.

Componentes de la autoestima
En el concepto que tenemos de nosotros mismos (autoconcepto) intervienen varios componentes que están interrelacionados entre sí: la variación de uno, afecta a los otros.

Componte cognitivo: es el componente informativo de la autoestima. Constituye las ideas, opiniones, creencias, percepciones y el procesamiento de la información exterior. Basamos nuestro autoconcepto en experiencias pasadas, creencias y convencimiento sobre nuestra persona.
Componente afectivo: es el componente emocional o sentimental de la autoestima. Se aprende de los padres, de los maestros y de los iguales. Es un juicio de valor sobre nuestras cualidades personales. Implica un sentimiento de lo agradable o desagradable que vemos en nosotros.
Componente conductual: es el componente activo de la autoestima. Incluye el conjunto de habilidades y competencias que posee cada persona al demostrar su actitud al exterior.

Factores que determinan el autoconcepto

La actitud o motivación: es la tendencia a reaccionar frente a una situación tras evaluarla positiva o negativa. Es la causa que impulsa a actuar, por tanto, será importante plantearse los porqués de nuestras acciones, para no dejarnos llevar simplemente por la inercia o la ansiedad.
El esquema corporal: Supone la idea que tenemos de nuestro cuerpo a partir de las sensaciones y estímulos. Esta imagen está muy relacionada e influenciada por las relaciones, las modas, complejos o sentimientos hacia nosotros mismos.
Las aptitudes: Son las capacidades que posee una persona para realizar algo adecuadamente (inteligencia, razonamientos, habilidades, etc.).
Valoración externa: Es la consideración o apreciación que hacen las demás personas sobre nosotros. Son los refuerzos sociales, halagos, contacto físico, expresiones gestuales, reconocimiento social, etc.

TIPOS DE AUTOESTIMA

Autoestima positiva o alta
Está constituida por dos importantes sentimientos: la capacidad (de que se es capaz) y el valor (de que se tiene cualidades). Esta actitud deriva en la confianza, el respeto y el aprecio que la persona se tiene a sí misma.

Características de la persona con alta autoestima:
  • Se siente bien consigo mismo.
  • Tiene una imagen de sí mismo equilibrada, teniendo en cuenta sus limitaciones y capacidades.
  • Sabe qué cosas pueden hacer bien y qué pueden mejorar.
  • Lucha por alcanzar lo que quiere.
  • Se interesa por nuevas tareas.
  • Muestra una respuesta asertiva y empática.
  • Supera sus problemas o dificultades personales.
  • Afianza su personalidad.
  • Mayor equilibrio emocional.
  • Confía en su opinión.
  • Favorece su creatividad.
  • Es más independiente.
  • Tiene más facilidad en las relaciones interpersonales.

Autoestima baja
Una autoestima baja produce sentimientos de inferioridad, insatisfacción y actitudes negativas sobre las aptitudes que uno tiene y falta de confianza en sí mismo.

Características de la persona con baja autoestima:
  • Está insatisfecho consigo mismo.
  • Falta de credibilidad en sí mismo, inseguridad.
  • No valora sus talentos.
  • Atribuye a causas internas las dificultades.
  • Tiene pensamientos negativos hacia su persona.
  • Desciende el rendimiento.
  • No alcanza las metas propuestas.
  • Se siente infeliz, triste.
  • Falta de habilidades sociales para resolver situaciones conflictivas.
  • Adopta una actitud pasiva o agresiva.
  • No se realiza críticas constructivas y positivas.
  • Sentimiento de culpabilidad.
  • No le gusta relacionarse con los demás.
  • Incremento de los temores y del rechazo social, y, por lo tanto, inhibición para participar activamente en las situaciones.

Existe una tercera opción que se conoce como autoestima media o relativa que oscila entre sentirse apto o no, valioso o no. El individuo que presenta una autoestima media se caracteriza por disponer de un grado aceptable de confianza en sí mismo. Sin embargo, la misma puede disminuir de un momento a otro, como producto de la opinión del resto. Es decir, esta clase de personas se presentan seguros frente a los demás aunque internamente no lo son. De esta manera, su actitud oscila entre momentos de alta autoestima (como consecuencia del apoyo externo) y períodos de baja autoestima (producto de alguna crítica). Asimismo, en ocasiones pueden reconocerse casos de autoestima inflada, la cual no debe confundirse con la autoestima alta porque se trata de personas que tienden a realzar de forma exagerada sus cualidades y llegan al extremo de adorarse y creerse superiores al resto.

¿CÓMO MEJORAR LA AUTOESTIMA?
Es necesario conocer cómo funcionamos, es decir, cuáles son nuestras fortalezas, aspectos positivos y cuáles son nuestras limitaciones. A partir de esta valoración, decidiremos qué aspectos deseamos mejorar y cuáles reforzar. El plan de acción para cambiar determinadas características debe ser realista y alcanzable en el tiempo. Es importante tener en cuenta que hay características que tendremos que aceptar y con las que convivir, intentando sacar partido y ver su aspecto positivo.

Fundamentos para construir una buena autoestima

EVITA
FOMENTA
No autorreflexión
Culpa
Autocomplacencia
Crítica destructiva
Egocentrismo
Pensamiento irreal
Introversión
Reflexión consciente
Responsabilidad
Capacidad crítica
Crítica constructiva
Empatía y Solidaridad
Pensamiento realista
Extroversión

Claves para ganar autoestima
  1. No idealizar a los demás.
  2. Evaluar las cualidades y defectos.
  3. No centrarse únicamente en los defectos.
  4. Cambiar lo que no guste.
  5. Controlar los pensamientos negativos.
  6. Dejar de infravalorarse y de compararse con los demás.
  7. Aprender a decir “no”.
  8. Fiarse del propio criterio.
  9. Tomar las riendas de la propia vida.
  10. Afrontar los problemas sin demora.
  11. Aprender de los errores.
  12. Mimarse y dedicar tiempo a su persona.
  13. Darse permisos.
  14. Practicar nuevos comportamientos.
  15. No exigirse demasiado.
  16. Dejar que los demás ayuden.
  17. Tomar conciencia de las necesidades.
  18. Hablarse mirándose al espejo.
  19. Sonreír a la vida y a los demás.
  20. Aceptar el propio cuerpo.
  21. Cuidar la salud.
  22. Disfrutar del presente.
  23. Ser independientes.
  24. Fomentar los contactos humanos.

Tratamiento psicológico

Con el tratamiento en autoestima el sujeto aprenderá a manejar los pensamientos, emociones y sensaciones que le hacen verse de manera negativa y le producen sufrimiento en su día a día.
En la mayoría de los casos, esta terapia se combina con el entrenamiento en habilidades sociales que ayudan al paciente a eliminar algunos déficits que pueden encontrarse en la base de su baja autoestima.
     En algunas ocasiones, la baja autoestima actúa interaccionado con otros factores, facilitando el desarrollo de una patología específica (ansiedad, depresión, fobias, etc.). En este caso, además de la baja autoestima habrá que tratar el problema psicopatológico.     


Mª Concepción Torres Gutiérrez
Psicóloga 
Col: Nº AN-07028


viernes, 4 de abril de 2014

ESCLEROSIS MÚLTIPLE

¿QUÉ ES LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE?
La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad del sistema nervioso central (SNC). Es una enfermedad inflamatoria desmielinizante que ataca la vaina de mielina que envuelve la fibra nerviosa. La pérdida de mielina va acompañada de un trastorno en la capacidad de los nervios de conducir impulsos eléctricos al y del cerebro, la transmisión se ve interrumpida, distorsionada o bloqueada totalmente, y esto produce los diversos síntomas de la EM.


La EM se caracteriza por la presencia de muchas zonas del cerebro y de la médula espinal desmielinizadas, produciendo trastornos en numerosas y amplias áreas del cerebro y de la médula. Esta es la razón de que reciba el nombre de “Esclerosos múltiple”, porque las zonas dañadas son múltiples. El área dañada se llena de material duro o cicatricial, “esclerosis” significa cicatriz o endurecimiento. “Esclerosis múltiple” significa muchas cicatrices. El modo en que la EM afecte a una persona, dependerá de las zonas del cerebro y de la médula espinal en las que se encuentren las cicatrices o placas.
Dichas lesiones o placas no aparecen al mismo tiempo, sino a brotes y pueden localizarse en cualquier lugar de la sustancia blanca del encéfalo y de la medula espinal, dando lugar a una sintomatología muy variable según la localización de las mismas. La dispersión espacial y temporal de las lesiones constituyen el rasgo más importante de la enfermedad, en la que se basa el diagnóstico clínico de la misma.
     
¿QUIÉN CONTRAE EM?
  • La EM es la segunda causa de invalidez en personas jóvenes, o jóvenes adultos, después de los traumatismos craneoencefálicos.
  • La edad de comienzo más frecuente es entre los 20 y los 40 años.
  • La enfermedad es algo más frecuente en el sexo femenino.
  • La frecuencia de EM varía de forma considerable en diversas partes del mundo.
  • Hay factores ambientales decisivos en la etiología y patogénesis de la EM.
  • La EM no es una enfermedad hereditaria ni se transmite genéticamente. No se hereda la enfermedad, sino la probabilidad de padecerla.
  • No es una enfermedad contagiosa.
¿CUÁL ES LA CAUSA DE LA EM?
La causa de la EM es desconocida. Parece claro que la etiología de esta enfermedad es multifactorial, que envuelve factores medioambientales y anomalías genéticas e inmunológicas, y que éstos pueden interactuar.
Los factores más probables parecen ser:
  • La presencia de un virus que afecta a una persona que ha heredado una predisposición a la enfermedad.        
  • La posibilidad anterior, combinada con una reacción exagerada del sistema inmunitario.
  • Un defecto en el sistema inmunitario.      
Quizá la causa más importante sea que el sistema inmunitario reacciona de manea inusual frente a un virus común.     
        
¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LA EM?
El comienzo de la EM puede ser espectacular, o tan leve que el paciente no sienta la necesidad de acudir al médico. La EM se caracteriza por la multiplicidad de los síntomas y su tendencia a variar de naturaleza y gravedad a lo largo del curso de la enfermedad. Los síntomas y signos son muy variados, pudiendo cambiar mucho de un enfermo a otro.
Los síntomas iniciales más frecuentes son: debilidad en uno o varios miembros, visión borrosa, alteraciones de la sensibilidad, diplopía y ataxia.
         No hay una EM típica, sin embargo, algunos síntomas son comunes para muchas personas:
  • Fatiga.
  • Trastornos visuales: visión borrosa, visión doble, neuritis óptica, movimientos oculares rápidos o involuntarios.
  • Trastornos del equilibrio y coordinación: pérdida de equilibrio, temblores, ataxia (inestabilidad al caminar), vértigos y mareos, torpeza en una de las extremidades, falta de coordinación, debilidad (que puede afectar, en particular, a las piernas y el caminar).
  • Espasticidad (rigidez).
  • Alteraciones de la sensibilidad: adormecimientos, parestesias o hiperestesias, entumecimientos, pérdida de sensibilidad en la piel, sensibilidad al calor.
  • Trastornos del lenguaje, habla y voz: disartria, parálisis facial, apraxia, palilalia, bradilalia, disprosodia, disfonías, alteraciones en el tono, intensidad y timbre de voz, alteraciones en lectura y escritura.
  • Alteraciones urológicas: micciones frecuentes y/ o urgentes, vaciamiento incompleto o en momentos inadecuados.
  • Trastornos sexuales: disminución de la sensibilidad en la región genital, pérdida del deseo.
  • Trastornos cognitivos: déficit atencionales, enlentecimiento de la velocidad del procesamiento de la información, alteraciones de la memoria, trastornos en la función ejecutiva.
  • Trastornos afectivos: depresión, euforia, síndrome de incontinencia emocional (risa y llanto patológicos).
TIPOS DE ESCLEROSIS MÚLTIPLE
La evolución de la enfermedad es impredecible, no es uniforme en todos los casos y existe una gran variedad entre unos pacientes y otros. Se han descrito varias formas clínicas de la enfermedad según sea la forma de inicio y el perfil evolutivo de los pacientes:
  • EM ASINTOMÁTICA: Los pacientes no presentan síntomas de EM. Se encuentran de manera casual lesiones desmielinizantes en el SNC en algunas autopsias.
  • EM BENIGNA: Los pacientes presentan brotes de EM, con buena recuperación tras los mismos y tras 10 ó 15 años de evolución, presentan un grado de incapacidad mínimo. No deja secuelas.
  • EM RECURRENTE-REMITENTE: Es el tipo de EM que cursa con brotes, con estabilización o mejoría entre ellos y sin progresión. Tras cada brote, la recuperación puede ser total o quedar síntomas residuales o secuelas.
  • EM PROGRESIVA SECUNDARIA: Tras un periodo de brotes, que suele durar años,  comienza una fase de progresión de la incapacidad independiente de los brotes.
  • EM PROGRESIVA PRIMARIA: Desde el inicio de la enfermedad la incapacidad progresa de forma paulatina, sin brotes (hay un empeoramiento constante de los síntomas).
  • EM PROGRESIVA RECURRENTE: Un número reducido de pacientes puede presentar tras un curso progresivo, brotes ocasionales.
  • EM AGUDA: Una forma muy rara de la enfermedad en la que el deterioro ocurre de forma muy rápida, en semanas o meses, y que normalmente termina con la vida del enfermo.

PRONÓSTICO
El pronóstico individual es difícil debido a la extraordinaria variabilidad del curso clínico. Hay que insistir en la existencia de formas benignas de la enfermedad y en que la evolución inexorable hacia la invalidez total no es, ni mucho menos, el curso obligatorio de la enfermedad.

TRATAMIENTO
         Actualmente no existe ningún tratamiento “curativo” de la enfermedad. Por lo tanto, lo que se pretende es lograr una progresión más lenta de la enfermedad. Si no se puede detener la progresión de la enfermedad, el tratamiento se centrará en disminuir el número y la intensidad de los brotes. 
Además del tratamiento farmacológico, los enfermos requieren un tratamiento rehabilitador, muy importante para mejorar la calidad de vida del paciente.

EM Y LOGOPEDIA
El tratamiento logopédico en EM estará centrado en favorecer la utilización de las capacidades preservadas y mantener activas aquellas que, aunque están afectadas, todavía son útiles. De esta manera, se trabajarán las áreas de lenguaje, habla, voz y deglución, teniendo en cuenta que la rehabilitación será específica en cada paciente.
Prevenir el deterioro de determinadas capacidades, así como sacar el máximo partido a las que ya están afectadas, beneficia notablemente a estos pacientes.

María del Carmen Toribio Garrido
Logopeda
Col. 29/1118

lunes, 24 de marzo de 2014

ALTERACIONES DE LA VOZ EN DOCENTES

Son muchas las profesiones en las que los trabajadores tienen la voz como herramienta de trabajo: profesores, locutores, teleoperadores, comerciales, azafatas, asesores, camareros, servicio de atención al público, guías turísticos, abogados, periodistas... 
Se ha llegado a calcular que el porcentaje de trabajadores que dependen de su voz puede alcanzar hasta un tercio de la población laboral total de un país.

A continuación se detallarán las alteraciones de voz más frecuentes en docentes, los principales factores de riesgo que pueden influir en su aparición y algunas de las medidas de higiene vocal claves para prevenir estas alteraciones.

Alteraciones de la voz más frecuentes  
Los desórdenes de las cuerdas vocales son a menudo causados por el abuso y/o mal uso de la voz.
Los síntomas de las alteraciones de la voz se corresponden con:
  • Cambios en el tono, timbre e intensidad de la voz.
  • Tos.
  • Escozor.
  • Quemazón.
  • Tensión o esfuerzo excesivo.
  • Falta de aire al hablar.
  • Fatiga de la voz que se agrava después de forzar las cuerdas vocales y se aprecia con carraspeo, picor, etc.

Sobreesfuerzo vocal
Es la forma más común de disfunción vocal en profesionales con uso excesivo o inadecuado de la voz. Surge como resultado de una respuesta forzada ante una situación prolongada de limitación vocal, produciendo un círculo vicioso.
El sobreesfuerzo vocal se transforma en voz de apremio. La eficacia de la voz se va perdiendo al no realizar correctamente la técnica vocal. Aparecen los síntomas de alteraciones de la voz, lo que aumenta el esfuerzo de compensación para utilizar la voz con lo que se retroalimenta el círculo.

Disfonías más comunes causadas por:

Laringitis
La laringitis es la hinchazón e irritación (inflamación) de la laringe que generalmente está asociada con ronquera o pérdida de la voz. Se caracteriza por una voz áspera o ronca debido a la inflamación de las cuerdas vocales. Puede ser causada por un uso excesivo de la voz, infecciones, irritantes inhalados o reflujo gastroesofágico (subida del ácido del estómago a la garganta).

Nódulos vocales
Los nódulos vocales son crecimientos benignos de pequeño tamaño, situados en las cuerdas vocales y causados por el abuso de la voz. Suelen ser bilaterales y simétricos. Son las lesiones con mayor prevalencia entre los profesionales de la voz. El síntoma principal es la disfonía.

Pólipos vocales
Los pólipos son lesiones que aparecen, generalmente de modo unilateral, en el centro vibrátil de la cuerda vocal, aunque en ocasiones se localizan muy próximos a la comisura anterior. Suelen ser producidos por una combinación de abuso vocal y consumo de tabaco durante un tiempo prolongado. El síntoma principal es la disfonía, asociado a la sensación de carraspera.

Úlceras de contacto en las cuerdas vocales
Las úlceras de contacto son pequeñas heridas en las cuerdas vocales que se producen cuando éstas son forzadas a juntarse excesivamente. Esto se produce cuando se fuerza demasiado la voz. También puede producirse por reflujo gastroesofágico. Los síntomas más frecuentes son la sensación de cansancio de la voz con facilidad y el dolor de garganta.

Factores de riesgo
En la docencia, la voz es la herramienta principal de trabajo que no puede ser suplida. La actividad profesional de docencia exige un esfuerzo mantenido de la voz, con subidas y bajadas de tono para poder comunicar, remarcar lo importante, etc.
Cuando dicha actividad se ve acompañada de condiciones de trabajo inadecuadas, el profesorado tiene aumentada la posibilidad de tener trastornos de la voz. 

Los factores de riesgo que pueden influir son:
  • El ruido ambiental, que obliga a forzar la voz.
  • La acústica de las aulas.
  • Condiciones de temperatura, humedad y ventilación del ambiente de trabajo.
  • Ambientes con polvo, que puede proceder del exterior o bien tener su origen en la tiza, resultando molesto e irritando la garganta.
  • Número de alumnado por aula, pues influye tanto en el nivel de ruido base en el aula, como en las posibilidades de que llegue la voz a las últimas filas.
  • Edad del alumnado. Las estadísticas establecen que en Educación Infantil se producen más alteraciones de la voz.
  • Horario y concentración de las clases. Las clases a primeras horas de la mañana y las de después de comer son las de mayor riesgo. Es aconsejable alternar las actividades docentes con otras tareas en las que el uso de la voz sea menos mantenido.
  • El nivel de estrés general del docente afecta al rendimiento de la voz.
  • La falta de formación, información y entrenamiento específico en el uso de la voz.

Medidas preventivas
De igual manera que nos encontramos con factores  de  riesgo colectivos e individuales, deberemos aplicar las medidas preventivas en los dos conceptos. Para llevar a cabo una adecuada Higiene Vocal debemos tener en cuenta:

Hábitos
  • El hábito tabáquico (consumo de tabaco) en todos los casos es perjudicial para la voz y por tanto debe suprimirse o disminuirse en la medida de lo posible en toda persona con problemas vocales.
  • Se debe tener presente que todos los licores perjudican la voz. Es recomendable en general no consumir bebidas alcohólicas en exceso.
  • Son nocivos para la voz la ingestión de comidas o bebidas demasiado frías o demasiado calientes.
  • Deben evitarse las comidas excesivamente copiosas y grasientas. La ingesta de alimentos picantes está igualmente contraindicada. No son aconsejables tampoco los alimentos demasiado condimentados y las salsas.
  • El café, el té y las bebidas estimulantes originan taquicardia, lo cual aumenta el nerviosismo y puede influir en el ritmo respiratorio, perjudicando la coordinación fonorespiratoria.
  • El no dormir de forma adecuada, bien por escasez de horas o por presentar sueño intranquilo, repercute desfavorablemente en la voz. 
  • No es recomendable la utilización de prendas (cinturones, pantalones, camisas...) que dificulten la realización de inspiraciones y espiraciones adecuadas.
  • Las inspiraciones, siempre que sea posible, deben ser nasales y no bucales.
  • En la medida de lo posible debemos evitar los cambios bruscos de temperatura, intentando protegernos contra ellos.

Pautas referentes al lugar de trabajo
  • Sería importante que se cuidase la acústica de las clases. Si fuera necesario se recomienda utilizar equipos de sonido auxiliares.
  • El ruido ambiental y el tener que hablar en ambientes ruidosos conllevan con frecuencia la aparición de fatiga vocal. Sería aconsejable que los profesionales de la voz (profesores especialmente) se habituasen a hablar en clases de diferentes tamaños y condiciones acústicas, con el fin de entrenar su voz en las diferentes circunstancias ambientales.
  • Debe evitarse la utilización de tizas inadecuadas, borrar la pizarra con gran desprendimiento de polvo.
  • El lugar de trabajo debe estar adecuadamente ventilado, evitando en la medida de lo posible los humos, gases, polvo,...
  • Las calefacciones excesivas y la utilización de aire acondicionado dañan de forma acentuada las voces, debido a que resecan en gran medida las mucosas.
  • La posición corporal debe cuidarse de forma muy especial en el lugar de trabajo, ya que las anomalías posturales son con frecuencia más acentuadas durante el mismo, tanto en posición de pie como sentados. 

Pautas referentes al uso vocal
  • Debe evitarse la tos, el carraspeo, los estornudos ruidosos, sonarse la nariz con excesiva fuerza manteniendo las fosas nasales ocluidas, y las risas extemporáneas.
  • No debemos realizar ejercitaciones vocálicas forzadas.
  • No se debe hablar en exceso ni mucho menos forzar la voz cuando se padezcan procesos catarrales de vías respiratorias altas.
  • Deben evitarse los chillidos y los gritos, así como hablar con un ritmo inadecuado, intensidad anómala y tono no ajustado a las características de cada persona.
  • Debe realizarse un reposo vocal relativo tras las ejercitaciones vocálicas más o menos intensas.
  • Debemos tener presente que una buena voz requiere un cuerpo sano y por tanto, todo lo que se haga para mantener y fomentar una buena salud corporal será beneficioso. No debemos olvidar que no existe una buena salud general sin un adecuado equilibrio mental. Por tanto los aspectos referentes a la organización del trabajo serán de gran importancia (evitar tensiones, discusiones, preocupaciones, sobrecarga de horas lectivas, acumulación de horas en una misma jornada, etc.) para tener y conservar una voz normal.

*Las medidas de higiene vocal deberán ser siempre indicadas y adaptadas a cada caso.


María del Carmen Toribio Garrido
Logopeda
Col. 29/1118