Bienvenidos al blog del centro de Psicología Clínica y Logopedia Averroes

Centro autorizado por la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.NICA: 11315

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miércoles, 28 de enero de 2015

Autocontrol emocional

Las emociones son un tipo de reacción que todo ser humano experimenta ante los hechos que le ocurren o las situaciones a las que nos vemos expuestos cada día. A menudo, no somos conscientes de la importancia que tienen las emociones en nuestra vida. ¿Por qué unas personas expresan muchos sus emociones y otras parecen “no sentirlas ”¿Realmente no las sienten o es que no las expresan al exterior? ¿Por qué hay situaciones que nos alteran mucho o nos ponen realmente nerviosos y otras que nos producen bienestar?.
La emoción es algo que cambia constantemente, aparece y desaparece e incluso está sometida a variaciones a lo largo de nuestra vida en función de la etapa en la que nos encontramos. Si estamos atravesando una etapa feliz y tranquila, sin problemas o preocupaciones importantes, el estado emocional, tiende a ser más estable, aparecen menos emociones “negativas”. Si por el contrario estamos en momentos de grandes cambios o aparición de nuevas situaciones (cambiar de casa, de colegio, empezar la etapa de exámenes, hacer nuevos amigos, etc.), nuestras emociones se ponen en marcha y es más probable que aparezcan tanto las emociones positivas como las negativas.
Por eso es importante aprender a reconocer nuestro repertorio de emociones, para saber ajustar nuestras reacciones emocionales. Si sabemos cómo y por qué nos sentimos de una determinada manera estamos en condiciones de manejar mejor nuestras emociones.

El autocontrol de las emociones es un hábito que se adquiere mediante el aprendizaje. Algunas acciones que nos permiten manejar mejor nuestro mundo emocional según la compañera María Elena López (Diario La Crónica del Quindío, Agosto 11 de 2013) puedes ser los siguientes:
  • Llevar las emociones a palabras concretas, es decir describir las experiencias y calificar los sentimientos. Aunque no siempre resulta fácil este ejercicio, si es de gran utilidad a la hora de entender con claridad los propios sentimientos o interpretar mejor lo que el otro está experimentando.
  • Cuestionar algunas reacciones frecuentes y ciertos hábitos que vemos como “normales”. En muchas ocasiones validamos reacciones incontroladas e inadecuadas como algo natural y aceptable, porque, como se dice popularmente, “Yo soy así”.
  • No negar emociones como la rabia, el miedo y la tristeza. Reprimir estas emociones, pretendiendo controlarlas, puede generar mayor ansiedad. Es necesario entender que es válido experimentar todas las emociones, el problema es cuando las manifestamos de manera inadecuada.
  • Romper con los círculos viciosos de pensamientos negativos que estimulan los estallidos emocionales.
  • Evaluar las reacciones exageradas para ver qué hay detrás de ellas y, así, poder identificar si responden a una emoción del momento o a problemas más profundos.
  • Potenciar las experiencias, las situaciones y las emociones positivas, así como las distintas maneras de reaccionar que han contribuido a solucionar una situación problemática.
  • Identificar las señales físicas que acompañan a un desborde de las emociones. Determinar cuáles pueden ser  las alarmas que lo previenen para no dejarse manejar por la emoción.
  • Puntualizar cuál es la relación que hay entre la emoción y la reacción. ¿Qué tan acertadas o no son las  reacciones?. Si se le salió de las manos, reflexione sobre los posibles motivos.
  • Examinar qué pensamientos, personas o situaciones refuerzan  la permanencia de una emoción determinada o estimulan  el  descontrol.
  • Determinar si los comportamientos son  en general fruto de la emoción descontrolada o el resultado de una decisión consciente.

Carmen Irene Jiménez Bujalance
Psicóloga Experta-Infanto-Juvenil
Col: AN-4388

viernes, 16 de enero de 2015

Disfemia, un problema de fluidez del habla


La disfemia, también denominada tartamudez, es un trastorno del habla que afecta al proceso comunicativo y que se caracteriza por interrupciones involuntarias en la fluidez del habla de la persona afectada. Es un trastorno de etiología multifactorial, pero ningún factor parece suficiente para explicar la adquisición y el mantenimiento de este trastorno.


Etiología

La tartamudez tiene múltiples orígenes, es decir, su etiología es multifactorial. Pero ninguno de ellos parece suficiente para justificar por sí mismo este trastorno.
  • Herencia: Un 30% - 40% de las personas con disfemia proceden de familias de tartamudos.
  • Sexo: 75% de varones.
  • Trastornos lingüísticos: Parece que la mayoría de los niños y niñas disfémicos han tenido dificultades con el lenguaje, ya sean alteraciones en estructuración sintáctica, dificultades de evocación o articulación de los fonemas.
  • Factores psicológicos.
  • Trastornos de la lateralización: Parece que existe una relación entre la tartamudez y las personas zurdas, pero sobre todo sobre los mal lateralizados.
  • Trastornos en la estructuración temporo-espacial: Una disfunción en la adquisición de la dominancia y de la motricidad, o una  alteración en la organización temporal, podría considerarse causa de tartamudez.
  • Trastornos  neurológicos.
Comportamiento de la persona con disfemia

Rasgos observables 
  • El tartamudeo de una persona es distinto al de otra.
  • Hay periodos de tartamudear más y de tartamudear menos.
  • Pausas inadecuadas en el discurso.
  • Repeticiones y prolongaciones tensas, bloqueos.
  • Errores más notables al inicio de una palabra y en conversación.
  • Gestos y movimientos involuntarios.
  • Habla aspirando, expulsiones rápidas de aire.
  • Contracciones de músculos de cara y cuello.

 Reacciones internas
  • Desconfianza en su capacidad como hablantes.
  • Miedo al hablar en situaciones específicas.
  • Preocupación ante la pronunciación de algunas palabras o fonemas.
  • Sensación de malestar, vergüenza, culpabilidad e incapacidad.
  • Evitación y anticipación.
  • Escasa habilidad en las relaciones sociales.

Características en los niños

En la edad preescolar las alteraciones que se aprecian son de tipo leve, alternando períodos de fluidez con períodos de disfluencias. En esta etapa apenas perciben los errores.
En la edad escolar las variaciones son menores, la percepción de sus disfluencias es mayor, por lo que aumenta la tensión, aparecen los intentos de solución y la ansiedad ante personas y situaciones.

Tipos de disfemia

Existen numerosas clasificaciones de este trastorno siguiendo varios criterios, como la evolución, los tipos de errores, la duración del trastorno o la etiología. A continuación se detallan los tipos de disfemia que encontramos según la tipología de errores que aparecen:
  • Disfemia clónica: Repeticiones con ausencia de tensión.
  • Disfemia tónica: Presencias de bloqueos que producen las interrupciones en el habla.
  • Disfemia mixta: Tónico-clónica, clónico-tónica.

 Diagnóstico diferencial 
  • Disfemia fisiológica: Son disfluencias normales en el desarrollo del lenguaje, y no hay que confundirlas con la disfemia “patológica”.
  • Retraso del lenguaje: Aparecen dificultades para formular el pensamiento del lenguaje, por lo que se aprecia un habla discontinua.
  • Trastornos neurológicos: Se manifiestan alteraciones de la fluidez verbal tras una patología neurológica identificable.
  • Taquifemia: Trastorno de la articulación consecuencia de alguna lesión en el sistema nervioso que tiene como consecuencia alteraciones en el tono o movimiento de los músculos fonadores.

 Inicio y evolución de la disfemia

Inicio
  • La mayoría de los casos se producen entre los 2 y 5 años.
  • Pasados los 4 años el riesgo de tener tartamudez se reduce en un 50%, a los 6 en un 75% y a los 12 casi completamente.
  • Los casos que aparecen en adultos suelen ser súbitos y asociados a un trauma psicológico o a una lesión cerebral.
  • El inicio puede ser gradual o repentino. El tipo de inicio parece no estar relacionado con la evolución posterior del trastorno.

 Evolución
  • Tartamudez «primaria»: tartamudez que muestran los niños en los primeros momentos después del inicio, que se caracterizada por la presencia de repeticiones y bloqueos aparentemente libres de esfuerzo.
  • Tartamudez «transicional»: Las disfluencias se hacen más rápidas y largas, y comienzan a aparecer sentimientos de frustración en situaciones de habla, pero aún no se ha perdido la intencionalidad comunicativa.
  • Tartamudez «secundaria»: Tartamudez establecida, en la que predominan la lucha y el esfuerzo para hablar así como la evitación de palabras, personas o situaciones.

¿Cuándo acudir al especialista?

Cuando los padres observen cierta dificultad en el habla del niño, deben consultar sus dudas con un especialista del lenguaje, para que de este modo se puedan tomar medidas de manera precoz si es necesario, o descartar posibles alteraciones.



María del Carmen Toribio Garrido
Logopeda
Col. 29/1118

sábado, 10 de enero de 2015

Propósito de año nuevo: ¡Dejar de fumar!

 Si alguna vez ha tratado de dejar de fumar, ya sabe lo complicado que puede resultar, pero ¿por qué resulta tan difícil dejar de fumar? La respuesta está en que el tabaco engancha porque contiene nicotina, una droga adictiva. A corto plazo al fumar sentimos que tiene consecuencias positivas: nos activa, nos relaja, puede facilitar el contacto social, alivia el síndrome de abstinencia y resulta placentero pero ¡qué no le engañe!.

Fumar es una adicción. La dependencia que genera no sólo se da a nivel físico, en la cual la nicotina actúa sobre los sistemas de recompensa cerebrales, sino también a nivel psicológico y social, donde el hábito de fumar se ha asociado a unas situaciones determinadas.
Existe una baja percepción de riesgo para nuestra salud mental y física asociada al consumo de tabaco.

Tabaco y salud mental
Se sabe que fumar diariamente desde la adolescencia incrementa el riesgo de padecer síntomas de ansiedad, estrés y depresión y que multiplica el riesgo de sufrir crisis de ansiedad y trastorno de pánico. El porcentaje de personas con trastornos emocionales es más del doble entre los fumadores.

Tabaco y salud física
El consumo de tabaco prolongado incrementa el riesgo de padecer problemas de salud y acorta la expectativa de vida en 10 años.La probabilidad de morir por una enfermedad causada por el tabaco es del 50%.Según la Organización Mundial de la Salud el tabaco mata en el mundo a una persona cada 6 segundos.

Dejar de fumar implica un proceso de aprendizaje
Como todo aprendizaje, el dejar de fumar requiere esfuerzo, tenacidad, tiempo y motivación.es un proceso que consiste en abandonar hábitos y aprender a afrontar las situaciones cotidianas sin el apoyo del cigarro.Para ello es fundamental identificar la fase o estadío de cambio (Prochaska y DiClemente, 1992) en el que se encuentra el fumador a la hora del abandono del consumo:
  • Precontemplación: Estadío en el que se encuentra la persona que fuma y no se plantea dejar de fumar.
  • Contemplación: fase de la persona que fuma y que se plantea dejar de fumar en los próximos seis meses.
  • Preparación: la persona fuma pero se plantea hacer un intento de abandono en el siguiente mes.  
  • Acción: el sujeto ha dejado de fumar y se mantiene sin consumir un mínimo de 24 horas.
  • Mantenimiento: esta fase se inicia cuando la persona se mantiene sin fumar por más de seis meses.
  • Recaída: una vez que el abandono se ha logrado puede ocurrir que se vuelva a fumar en algún momento, ante lo cual no hay que tomárselo como un fracaso, sino como una oportunidad para aprender del error y volver a iniciar el proceso de cambio.

Algunas recomendaciones que le harán más fácil dejar de fumar
  • Escriba su lista de motivos para dejar de fumar y repásela frecuentemente. Estos motivos son más importantes que los que le incitan a fumar.
  • Identifique las situaciones de debilidad que asocie con fumar: comilonas, beber alcohol, café, determinadas situaciones sociales, ir al trabajo en coche. En un primer momento intente evitarlas o modificarlas.
  • Informe a sus familiares y amigos de que va a dejar de fumar para que te ayuden.
  • Anote qué estrategias puede llevar a cabo para combatir los momentos críticos.
  • Si siente un deseo muy fuerte de fumar: inspire fuerte y deje que el aire limpio llene sus pulmones; ingiera agua o fruta y emprenda alguna actividad. Estos deseos duraran pocos minutos.
  • Cuando note que le falta un cigarro en la mano, busque otro objeto que lo sustituya: un bolígrafo, llavero…
  • Practique algo de deporte y aumente el consumo de frutas y verduras: le ayudará a desintoxicarte y a controlar el peso.
  • Beba mucha agua y zumos.
  • Después de comer, levantase, lavase los dientes y salga a dar un paseo o alguna actividad que le distraiga y le mantenga activo/a.
  • Si le cuesta concentrarse, paciencia, no se exija mucho las primeras semanas.
  • En caso de nerviosismo o irritabilidad, pasee, tome un baño; haga algo relajante.
  • En caso de insomnio evite las bebidas excitantes, relájese antes de acostarse.
  • Si presenta bajo estado de ánimo comparta su decisión con amigos y familiares para que le apoyen y le den ánimos.
  • Felicítese por cada día que pase sin fumar.

Tenga presente que los síntomas de abstinencia (sensación de desánimo, irritabilidad, nerviosismo, etc.), al dejar la nicotina, son inevitables, pero irán desapareciendo cada día que pase sin fumar.Si cree que lo puede conseguir, será más fácil abandonarlo. Con fuerza de voluntad y buena actitud usted puede conseguirlo. ¡Confíe en si mismo!
Al dejar de fumar notará que:
  • Respirará mejor y se cansará menos
  • Recuperará la capacidad de oler y saborear.
  • Usted, su ropa y su casa olerán mejor.
  • Se refriará menos.
  • Su aliento y sus dientes serán más limpios.
  • Su piel estará más tersa y brillante.
  • Aumentará su esperanza de vida.
  • Podrá regalarse otras cosas con el dinero que se ahorra….

Intervención psicológica
Puede suceder que el fumador logre dejar de fumar por sí mismo con éxito, pero otras veces requiere de ayuda profesional para conseguir su objetivo.
La terapia psicológica favorecerá que abandone su adicción; le ayudará a aumentar su “voluntad”, a potenciar su motivación al cambio, a cambiar hábitos, a conseguir que deje de fumar aplicando técnicas eficaces para dicho fin (control estimular, estrategias para el manejo del estrés y/o ansiedad, entrenamiento en resolución de problemas, reestructuración cognitiva, etc.) y a capacitarle para no recaer.


Mª Concepción Torres Gutiérrez
Psicóloga 
Col: Nº AN-07028

viernes, 19 de diciembre de 2014

Ansiedad ante los exámenes


Todos hemos experimentado en un momento determinado los llamados “nervios” cuando nos enfrentamos a una prueba, una entrevista de trabajo o a un examen, etc.

Esto es normal, e incluso beneficioso, a unos niveles “normales”. Pero cuando el grado de activación es muy elevado, puede interferir significativamente en el resultado del examen en cuestión como en el rendimiento académico en general.

La ansiedad ante los exámenes consiste en una serie de reacciones emocionales negativas que algunos alumnos experimentan ante los exámenes y que  puede ser: “Anticipatoria” si el sentimiento de malestar se produce a la hora de estudiar o al pensar en qué pasará en el examen o “Situacional” si ésta acontece durante el propio examen.

La ansiedad se manifiesta a tres niveles:
  • El fisiológico ataca a nuestro organismo de la siguiente manera: Al corazón le hace latir más fuerte, a nuestro estómago “le hace un nudo”, nuestro pulso se acelera, tiemblan las manos y los pies...
  • El conductual no le deja parar, nos hace ir de un lado a otro sin parar, nos hace comer más, beber más, fumar más, mordernos las uñas...
  • El cognitivo invadiendo nuestros pensamientos con ideas negativas como “no podré, soy un inútil...” Y estas ideas nos martillean con tanta fuerza que al final nos acabamos rindiendo y admitimos como ciertas. Pero ¿Son ciertas?.

Algunas ideas para reducir la ansiedad antes los exámenes:

Antes del examen:

Prepara adecuadamente las asignaturas antes del examen mediante las técnicas de estudio. Cuando un tema queda bien aprendido, no se olvida fácilmente. Cuando se aproxima el examen, lo único que nos resta es repasar, para afianzarlos más en la memoria. Cuando se ha trabajado convenientemente, se sabe, y el examen no debe producir ningún temor. En síntesis se trata de lo siguiente:
  • Trabajar diariamente y planificar el estudio de una manera personal y realista.
  • Estudiar cada tema utilizando las técnicas de estudio: lectura general, lectura detenida, subrayar, hacer esquemas, memorizar y repasar.
  • Si te sientes nervioso, practica alguna técnica de respiración abdominal, prestando especial atención a tu respiración, intentando que ésta sea cada vez más profunda y pausada.
  • Piensa positivamente. Intenta cambiar los pensamientos negativos en pensamientos racionales. Ejemplos: en vez de decir “Voy a suspender” di “Tengo la habilidad para aprobar, sólo necesito trabajar más”, “Un poco de activación me puede ayudar. Así lo haré lo mejor que pueda”.
  • Dormir suficientemente la noche antes del examen, es aconsejable dormir con normalidad y dejar preparado todo lo necesario para el día siguiente antes de irse a la cama. No hagas un esfuerzo desmedido el día anterior al examen, menos aún la noche anterior a costa de horas de sueño.
  • No ir con el estómago vacío al examen, aconsejable tomar un pequeño aperitivo a base de fruta o vegetales (zumos...). No tomar alimentos con alto contenido en azúcar.
  • Intenta pensar en el examen como una recompensa al esfuerzo y una liberación del esfuerzo que has concluido.

Durante el examen:
  • Piensa en cosas positivas que te ayuden a mantener la concentración durante el examen, como “Esto es sólo un examen”, “Estoy familiarizado con el material”...).
  • Practicar las técnicas de respiración. Tómate un par de minutos de descanso si crees necesario.
  • Leer detenidamente cada pregunta del examen y ten claro lo que se te pide antes de responder.
  • Distribuye el tiempo del examen por pregunta.
  • Contesta primero las preguntas que estás seguro puedes hacer bien (caso de que podáis elegir entre varias preguntas) y decide el orden en el que vas a contestarlas. Empieza con las preguntas más sencillas, lo que te reforzará y hará que afrontes con mayor seguridad las preguntas más difíciles. Puedes hacer un breve esquema con la información que quieres escribir.
  • Si tienes un lapsus o te quedas en blanco, pasa a otra pregunta. No te angusties y si es necesario práctica la respiración abdominal. Recuerda que esta situación dura unos minutos. Si consigues controlar la ansiedad no tardaras en recuperarte
  • Pregunta al profesor aquellas dudas que te surjan durante el examen.
  • Escribe rápido con buena letra, con orden y limpieza.
  • No te apresures si ves que tus compañeros acaban antes, trabaja tranquilamente a tu ritmo.
  • Lee con atención el examen antes de entregarlo. Presta atención a la puntuación y a la ortografía.
  • Piensa en que tras el examen te podrás dar algún capricho.



ÁNIMO


 Carmen Irene Jiménez Bujalance
Psicóloga / Logopeda

jueves, 16 de octubre de 2014

Trastornos del aprendizaje

     Trastorno de Aprendizaje (TA) es un término genérico que hace referencia a un grupo heterogéneo de entidades que se manifiestan por dificultades en el aprendizaje de las habilidades académicas, particularmente en la lectura, cálculo y expresión escrita. Dichas dificultades interfieren significativamente en el rendimiento escolar, obstaculizando el adecuado progreso del niño/a y la consecución de las metas marcadas en los distintos planes educativos.
     A pesar de que suelen presentarse conjuntamente con alteraciones en el funcionamiento del sistema nervioso central, los TA no son el resultado de un retraso mental asociado, de una deficiencia sensorial o de un trastorno emocional grave. Estos trastornos surgen de alteraciones en los procesos cognoscitivos. Es probable que exista alguna alteración biológica secundaria, sin embargo, lo que los caracteriza es que el déficit se plantea en un área muy concreta (lectura, cálculo, etc.)

     El TA es una condición permanente que interfiere en la vida escolar del niño/a, porque crea una disparidad significativa entre su verdadero potencial y el rendimiento académico.

     Los déficits académicos pueden potenciar la vulnerabilidad del sujeto a manifestar otros problemas en áreas como la social (carencias en las habilidades sociales y de interacción social, relaciones conflictivas con personas significativas), la personal (baja autoestima), y la conductual (agresión, conducta antisocial).

     La prevalencia de estos trastornos arroja cifras dispares según los distintos estudios; no obstante, se estima que entre 5 y el 10% de todos los niños/as en edad escolar, lo que sugiere que entre uno y tres niños/as por aula tienen dificultades de aprendizaje. Además del total de personas con TA, el 80% tienen dificultades en el aprendizaje de la lectura. Estas alteraciones son más frecuentes en niños que en niñas.

Signos de alarma
     Es en la escuela infantil o cuando inicia la educación primaria cuando se empiezan a sospechar estas dificultades. Los padres comienzan a oír frases como «es un poco lento», «necesita mejorar su psicomotricidad», «se despista mucho», «no está bien lateralizado».

Educación infantil (0-6 años)
Lenguaje:
     - Problemas de pronunciación, habla ininteligible.
     - Dificultad para entender órdenes sencillas.
     - Dificultad para entender preguntas.
     - Desarrollo lento en la adquisición de palabras y/o frases.
     - Dificultad para expresar deseos o necesidades a través del lenguaje oral.
     - Dificultad para rimar palabras.
     - Falta de interés en relatos o cuentos.

Motricidad:
     - Torpeza en motricidad gruesa (como correr, saltar).
     - Equilibrio pobre.
     - Torpeza en la manipulación fina (como atarse botones o ponerse los zapatos).
     - Evitación de actividades como dibujar, hacer trazos, etc.

Desarrollo cognitivo:
     - Problemas en memorizar los días de la semana, el alfabeto, etc.
     - Problemas para recordar las actividades rutinarias. 
     - Dificultades en la noción causa-efecto, en contar y secuenciar.
     - Dificultades en conceptos básicos (como tamaño, forma, color).

Atención:
     - Alta distraibilidad, dificultades para permanecer en una tarea.
     - Hiperactividad y/o impulsividad excesiva.

Habilidad social:
     - Problemas de interacción, juega solo.
     - Cambios de humor bruscos.
     - Fácilmente frustrable.
     - Rabietas frecuentes.
     - Repetición constante de ideas, dificultad para cambiar de idea o de actividad.

Educación primaria (6-12 años)
Lenguaje:
     - Dificultad para aprender la correspondencia entre sonido/letra.
     - Errores al leer.
     - Dificultades para recordar palabras básicas.
     - Inhabilidad para contar una historia en una secuencia.

Matemáticas:
     - Problemas para aprender la hora o contar dinero.
     - Confusión de los signos matemáticos.
     - Transposición en la escritura de cifras.
     - Problemas para memorizar conceptos matemáticos.
     - Problemas para entender la posición de los números.
     - Dificultades para recordar los pasos de las operaciones matemáticas.

Motricidad:
     - Torpeza, pobre coordinación motor.
     - Dificultad para copiar en la pizarra.
     - Dificultad para alinear las cifras en una operación matemática.
     - Escritura pobre.

Atención
     - Dificultades para concentrarse en una tarea.
     - Dificultades para terminar un trabajo a tiempo.
     - Inhabilidad para seguir múltiples instrucciones.
     - Descuidado, despreocupado.
     - Rechazo ante los cambios de la rutina o ante conceptos nuevos.

Habilidad social.
    - Dificultad para entender gesto o expresiones faciales.
    - Dificultad para entender situaciones sociales.
    - Tendencia a malinterpretar comportamientos de compañeros o adultos.
    - Aparente falta de “sentido común”.

Educación secundaria (12-18 años)
Lenguaje:
     - Evita leer o escribir.
     - Tendencia a perder información cuando lee un texto.
     - Comprensión lectora pobre, dificultad para entender los temas leídos.
     - Pobreza en las redacciones orales y/o escritas.
     - Dificultad para aprender idiomas extranjeros.

Matemáticas:
     - Dificultades para entender conceptos abstractos.
     - Pobre habilidad para aplicar destrezas matemáticas.

Atención/Organización:
     - Dificultades para organizarse.
     - Problemas en tareas de elección múltiple.
     - Trabajo lento en clase y en exámenes.
     - Pobreza al tomar notas.
     - Pobre capacidad para corregir su trabajo.

Habilidad social:
     - Dificultad para aceptar críticas.
     - Problemas para negociar.
     - Dificultades para entender el punto de vista de otras personas.

Clasificación
     La tipología establecida por el Manual Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-IV) ha sido la siguiente:
Trastornos del aprendizaje:
  • Trastorno de la lectura
  • Trastorno del cálculo
  • Trastorno de la expresión escrita
  • Trastorno del aprendizaje no especificado

También son etiquetados como:
  • Trastorno de la lectura o dislexia.
  • Trastorno del cálculo o discalculia.
  • Trastorno de la expresión escrita o disgrafía.

Tratamiento
     La identificación temprana de la situación y el tratamiento eficaz y continuo ayudan al estudiante a superar esta barrera y a llevar una vida académica y emocional normal. Por ello es importante que se realice un diagnóstico oportuno, el cual será el primer paso para obtener resultados positivos y una clara mejoría en el rendimiento escolar.

     No puede generalizarse sobre la evolución de los TA pues dependerá de la severidad del trastorno, edad a la que se diagnostica y trata, tipo y duración del tratamiento, presencia o ausencia de problemas asociados de otro tipo y soporte escolar y familiar que el niño/a tiene. Si se les proporciona la ayuda adecuada, los niños/as con trastornos del aprendizaje pueden tener éxito en la escuela y en la vida.
   


Mª Concepción Torres Gutiérrez
Psicóloga 
Col: Nº AN-07028