Bienvenidos al blog del centro de Psicología Clínica y Logopedia Averroes

Centro autorizado por la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.NICA: 11315

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En Montilla desde 1990

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miércoles, 22 de abril de 2015

¿Qué son los trastornos de la expresión escrita?

Los trastornos de la expresión escrita se caracterizan principalmente por una habilidad para la escritura que se sitúa por debajo de la esperada, según la edad cronológica del niño, su coeficiente intelectual (CI) y la escolaridad propia de su edad.; Interferencia significativa en el rendimiento académico o las actividades de la vida cotidiana Si hay un déficit sensorial, las dificultades para escribir deben exceder a las asociadas habitualmente a él. 

Normalmente se aprecian dificultades para componer textos escritos. Estos textos contienen errores de puntuación, errores gramaticales, de ortografía, mala grafía y una organización deficitaria.

Disgrafía

El termino disgrafía se emplea para denominar los trastornos que afectan a la calidad de la escritura del sujeto. La disgrafía es un trastorno funcional y para poder diagnosticarla es preciso que el sujeto no presente problemas intelectuales, neurológicos, sensoriales, motores, afectivos o sociales. 

Causas de la disgrafía

Son múltiples los posibles factores que pueden incidir en un modo escritor mal confeccionado. Pero según distintos estudios se pueden distinguir, entre otras, las siguientes causas: 

  • Causas de tipo madurativo: 
    • Los trastornos de lateralización. 
    • Los trastornos de eficiencia psicomotora. 
    • Los trastornos de esquema corporal y de las funciones perceptivo-motrices. 
  • Causas caracteriales: factores de personalidad y psicoafectivos. 
  • Causas pedagógicas: orientación, aprendizaje, metodología y práctica. 

Características disgráficas

De manera general, la persona con disgrafía presenta una serie de manifestaciones que acompañan a su grafismo defectuoso:

  • Una postura gráfica incorrecta. 
  • Un soporte inadecuado. 
  • Deficiencias en prensión y presión. 
  • Ritmo escritor muy lento o excesivo. 

Además de estas manifestaciones, pueden aparecer errores más específicos en los siguientes aspectos:

  • Tamaño de las letras excesivamente grande. 
  • Forma de las letras. 
  • Inclinación. 
  • Espaciación de las letras o de las palabras. 
  • Trazos. 
  • Enlaces entre las letras. 

Tipos de disgrafía

Se pueden distinguir dos tipos fundamentales de disgrafías:

Disgrafías adquiridas. Hacen referencia a las personas que escribían correctamente, pero a partir de una lesión cerebral comienzan a tener dificultades con algún aspecto de la escritura. Dentro de este grupo podemos encontrar diferentes tipos de disgrafías en función del proceso que esté afectado. 
  • Afasia dinámica central. Alteraciones en el mecanismo de planificación. 
  • Agramatismo. Las dificultades aparecen al construir la estructura sintáctica. 
  • Disgrafías centrales. Afectado el proceso léxico (recuperación de palabras). 
  • Disgrafías periféricas. Afectados los procesos motores. 

Disgrafías evolutivas. Se incluyen en este grupo a las personas que tienen dificultades para aprender a escribir sin ninguna razón aparente. Características: Aparecen de forma inesperada, ya que no hay ninguna razón que los justifique. La dificultad más importante aparece a nivel léxico, en la recuperación de la forma ortográfica de las palabras. Dentro de este grupo también podemos encontrar dos tipos distintos, establecidos en función de la ruta empleada para acceder a la ortografía de la palabra: 
  • Disgráficos fonológicos. No han conseguido desarrollar una ruta fonológica. 
  • Disgráficos superficiales. Surgen dificultades al utilizar la ruta ortográfica. 

¿Cuándo diagnosticar la disgrafía?

Para establecer el diagnóstico de disgrafía es necesario tener en cuenta el factor edad, dado que este trastorno comienza a manifestarse cuando el periodo de aprendizaje se ha iniciado (pasados los 6-7 años). El diagnóstico no será adecuado si se realiza antes de la edad indicada. 

María del Carmen Toribio Garrido
Logopeda
Col. 29/1118

miércoles, 15 de abril de 2015

Cómo educar las emociones. La inteligencia emocional en la infancia y la adolescencia

A lo largo de los capítulos del presente cuaderno se presenta un concepto actual de las emociones, de la inteligencia emocional en la educación y de las aplicaciones que de ello se derivan en la educación formal y en la familia, situando siempre al niño y al adolescente como un punto central de interés según los autores. Se presentan la situación de la educación emocional en el mundo sobre todo en aquellos países donde la difusión de la educación en emociones es más notoria. Los autores pretenden orientar en la educación de las emociones en la infancia y la adolescencia, para contribuir a la mejora del estado de salud y bienestar de los mismos.

lunes, 6 de abril de 2015

Cómo manejar el síndrome de Burnout o estrés laboral

La mayoría de las personas en algún momento de su vida han experimentado la presión del estrés asociada al trabajo. Incluso aunque tengamos la suerte de disfrutar con nuestra labor cualquier empleo puede presentar elementos estresantes.

El estrés se define como un conjunto de reacciones físicas y mentales que sufre el trabajador cuando se ve sometido a diversos factores externos, que superan su capacidad para enfrentarse a ellos.

En realidad, el estrés es una respuesta fisiológica natural del ser humano, pues actúa como un mecanismo de defensa que prepara a nuestro organismo para hacer frente a situaciones, que presentan un nivel de exigencia superior o que se perciben como una amenaza. El problema se da cuando esta respuesta natural del organismo se activa en exceso porque los estímulos, al ser demasiados, sobrepasan el límite de la persona y se prolongan en el tiempo hasta causar problemas de salud en la persona que lo sufre.

La APA (American Psychological Asociation- Asociación Americana de Psicología) identifica una serie de factores que suelen darse en el lugar de trabajo y que pueden desencadenar estrés laboral tales como: percibir un bajo salario, soportar cargas de trabajo excesivas, pocas oportunidades de crecimiento dentro de la empresa, trabajo poco estimulante, falta de claridad y demandas contradictorias, falta de control en las tareas o decisiones, entre otros. 

Síntomas de estrés laboral
En la organización:
Absentismo, elevada tasa de rotación de personal, falta de puntualidad, problemas de disciplina, acoso, disminución de la productividad, accidentes, errores y aumento de los costes de indemnizaciones o de atención sanitaria.
En la persona:
  • A corto plazo: dolor de cabeza, dolor de espalda, problemas de sueño, irritabilidad, falta de concentración, agotamiento, problemas familiares, etc.
  • A largo plazo: ansiedad, depresión, insomnio, enfermedades cardiovasculares, debilitamiento del sistema inmunológico, etc.

Además de estas reacciones fisiológicas, cognitivas y emocionales también se presentan alteraciones conductuales (consumo de drogas, alcohol y tabaco; comer en exceso o poco, etc.), que agravan aún más el problema.

Con el fin de aprender a manejar el estrés laboral de forma que no perjudique su salud, existen una serie de recomendaciones las cuales detallamos a continuación:


  1. Identifique aquello que le estresa en el trabajo. Utilice un diario durante una semana o dos para identificar qué situaciones le crean más estrés y cómo responde a ellas. Registre sus pensamientos, sentimientos e información sobre el ambiente, incluyendo las personas y circunstancias implicadas, la situación física y cómo reacciono. Esta técnica puede ayudarle a identificar patrones de estrés y factores desencadenantes.
  2. Desarrolle respuestas saludables. En vez de intentar combatir el estrés con comida, alcohol, etc. elija opciones saludables cuando sienta que sube su tensión. Hay diversos métodos saludables que puede llevar a cabo para combatir el estrés: realizar ejercicio físico, dejar tiempo para disfrutar de sus aficiones o aquello que más le gusta hacer, crear hábitos de sueño sanos, etc.
  3. Establezca límites. En el actual mundo de las nuevas tecnologías es fácil sentirse angustiado ante la posibilidad de estar disponible las 24 horas del día, por ello es fundamental que establezca límites entre vida profesional y personal. Esto podría significar no consultar el e-mail desde casa o no contestar al teléfono horas después de terminar la jornada laboral. Fijar límites claros entre la vida laboral y personal reduce el estrés asociado a los posibles conflictos de conciliación.
  4. Tómese un tiempo para descansar. Para evitar los efectos negativos del estrés crónico y el cansancio laboral necesitamos tiempo para recuperarnos y volver al nivel de rendimiento anterior al estrés. Este proceso de recuperación requiere “desconectar” de la actividad laboral cuando no se está trabajando. Siempre que sea posible tómese su tiempo para descansar y relajarse.
  5. Aprenda a relajarse. Los ejercicios de respiración profunda, las técnicas de meditación, etc. pueden ayudarle a liberar estrés. Comience con unos pocos minutos cada día para centrarse en una actividad simple como la respiración, caminar o disfrutar de una comida. La habilidad de ser capaz de centrarse de forma consciente en una única actividad sin distraerte se volverá más fuerte con la práctica y descubrirá que puede aplicarla en muchos aspectos diferentes de su vida.
  6. Hable con su jefe. Los empleados saludables suelen ser más productivos por lo que su jefe tiene en este sentido un incentivo claro para crear un ambiente de trabajo que promueva el bienestar de los empleados. Empiece por establecer una conversación abierta con su jefe. El propósito no es presentar una lista de quejas sino comenzar con un plan eficaz para controlar aquellas situaciones de estrés que haya identificado para poder realizar mejor su trabajo.
  7. Consiga algunos apoyos. Contar con la ayuda de amigos de confianza y miembros de la familia puede mejorar su capacidad para manejar el estrés. En su empresa podrían existir recursos para controlar el estrés como por ejemplo un programa de prevención de riesgos laborales en el que se incluya un protocolo de actuación sobre el estrés laboral con información, consejos y casos en los que se aconseja la derivación a profesionales de la salud mental, si fuera necesario. 


Si a pesar de seguir las pautas indicadas continúa sintiéndose sobrepasado por el estrés laboral, se recomienda acudir a un profesional de la psicología para ayudarle a manejar el estrés y cambiar el comportamiento no saludable.

Mª Concepción Torres Gutiérrez
Psicóloga
Col: Nº AN-07028




miércoles, 25 de marzo de 2015

¿Qué es la dislexia?


Según la Federación Mundial de la Neurología (FMN), la dislexia es un “trastorno que se manifiesta con la dificultad para aprender a leer a pesar de una instrucción convencional, inteligencia adecuada y oportunidades socioculturales. Responde a una incapacidad cognitiva fundamental frecuentemente de origen orgánico”.




Para poder decir que un niño tiene dislexia se debe cumplir:
  • Un retraso importante en la adquisición del la habilidad lectora.
  • Un nivel de inteligencia adecuado.
  • Oportunidades socioculturales, es decir, que haya gozado de un entorno educativo básico, una situación instruccional adecuada.
Causas la dislexia

Actualmente no se conoce la causa con exactitud. Según las investigaciones recientes parece ser que el origen de la dislexia es neurológico.
Hay mayor porcentaje entre los niños que entre las niñas, y es bastante habitual que cuenten con antecedentes familiares, aunque dichos familiares no siempre hayan sido diagnosticados.

Tipos de dislexia

En términos neurológicos, se pueden distinguir dos tipos de dislexia en función del momento y las circunstancias de aparición del trastorno.
Dislexia adquirida: dificultad lectora que aparece por una lesión cerebral, cuando ya se ha logrado un determinado nivel lector.
Existen diferentes tipos de dislexias adquiridas, como son:
  • Dislexias periféricas. Las personas con este tipo de dislexia tienen dificultades perceptivas para identificar letras y palabras. Dentro de este tipo de dislexias se pueden distinguir: dislexia atencional, dislexia visual, dislexia letra a letra.
  • Dislexias centrales. Estas personas son incapaces de reconocer las palabras, aunque no tienen ningún problema perceptivo. Distinguimos: dislexia fonológica, dislexia superficial, dislexia semántica y dislexia profunda.
  • Trastornos en los componentes sintáctico y semántico. Las personas con estos trastornos pueden reconocer sin dificultad las palabras que forman la oración, pero fracasan cuando tienen que combinar las palabras en la estructura sintáctica correspondiente (agramatismo) o cuando tienen que integrar la información (afasia semántica).
Dislexia evolutiva: dificultad especial para el aprendizaje de la lectura “sin ninguna razón aparente”. Esto quiere decir que los sujetos con dislexia evolutiva son niños y niñas con una inteligencia normal, una adecuada escolarización y sin problemas auditivos o visuales.
Tipos de dislexias evolutivas:
  • Dislexias fonológicas. Se pueden apreciar dificultades en el procesamiento fonológico, en la integración letra-sonido y en la memoria auditiva.
  • Dislexias de superficie. La personas con este tipo de dislexia tienen dificultades visoperceptivas y de memoria visual.
  • Dislexias mixtas. Muestran una combinación de los problemas de los grupos citados anteriormente, es decir, mala decodificación fonológica de las palabras y un mal reconocimiento global.
Evaluación y diagnóstico

Uno de los principales problemas de las personas con dislexia es el retraso en el diagnóstico de su problema. Esto puede llegar a ser muy peligroso, ya que la persona puede desmotivarse de cara a sus estudios y a su futuro profesional.
Por estos motivos es necesario que los profesionales de la educación y de la sanidad actúen coordinados, ya que ambas evaluaciones son necesarias para establecer un diagnóstico adecuado. Tanto la evaluación como el posterior diagnóstico son esenciales para poder desarrollar un programa de intervención.

¿Cómo actuar ante la dislexia?

Lo principal y más importante es conocer la dislexia, para entender que estas personas tienen unas dificultades específicas para el aprendizaje de la lectura. Por lo tanto, necesitarán una metodología distinta y apoyos específicos en el ámbito educativo.
En función del tipo de dificultades que presenten, la intervención estará centrada en trabajar los procesos que estén alterados o que no hayan conseguido suficiente desarrollo.
Hemos de tener en cuenta que la dislexia es un trastorno que acompaña al sujeto durante toda la vida, pero con un diagnóstico  y un tratamiento adecuado, no tiene que influir en la vida académica de estas personas.  

Para saber más…

En el siguiente vídeo, Florencia Salvarezza, Jefaa de Lenguaje y Comunicación Infantil y Jefa de la Clínica de Dislexia del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), explica qué es la dislexia, cómo detectarla y cómo abordarla.



Proponemos también el documental Palabras al viento en el que niños y niñas con dislexia narran, con sus familias, las dificultades que encuentran para que su trastorno sea comprendido. También adultos disléxicos cuentan cómo han logrado afrontar sus dificultades y tener un desarrollo profesional pleno en sus respectivas profesiones.
El documental incluye también un recorrido por las distintas experiencias educativas que se están desarrollando en España en el tratamiento de la dislexia.



https://www.youtube.com/watch?v=CETpxgHbKvQ



María del Carmen Toribio Garrido
Logopeda
Col. 29/1118

jueves, 12 de marzo de 2015

Aplicación de la Inoculación de estrés en el dolor crónico

El dolor crónico está determinado por factores sensoriales, afectivo-emocionales y cognitivo-comportamentales. Además de ser un fenómeno subjetivo, es también un fenómeno complejo que requiere un abordaje pluridimensional que contempla tanto los aspectos concretos del dolor (condiciones, clínicas, causas, curso, mecanismos implicados), como las dimensiones emocionales, cognitivas y conductuales asociadas al mismo. Desde una perspectiva psicológica, existen distintas aproximaciones terapéuticas para abordar el dolor crónico siendo la aplicación de las técnicas de inoculación de estrés de Meickenbaum una de ellas.

Desde un punto de vista conceptual, el dolor crónico se considera como una experiencia tridimensional, (Melzack y Casey): 
  • Dimensión Sensorial-discriminativa, se refiere a la parte más periférica de la percepción dolorosa (puerta sensorial del dolor).
  • Dimensión Motivacional-afectiva, se refiere al procesamiento de la información a un nivel intermedio (interconexiones entre los sistemas reticular y límbico) e implica conductas de acercamiento o alejamiento a las situaciones relacionadas con el dolor.
  • Dimensión cognitivo-evaluativa que se refiere a la integración superior del dolor a nivel cortical, dimensión que se ve influenciada por factores atencionales, experiencias previas, pensamiento y creencias. 
La modificación de dichos factores influye en la percepción de la experiencia y la vivencia del dolor y, por lo tanto, la posibilidad de manejarlos terapéuticamente para minimizar el impacto del dolor crónico en la vida del paciente afectado, mejorando así su calidad vida. Un ejemplo de abordaje psicoterapéutico del dolor crónico puede ser la aplicación de un protocolo de intervención, basado en este caso, en la aplicación de las técnicas de inoculación de estrés de Meickenbaum. 

La inoculación de estrés, es una técnica más multicomponente que estrictamente cognitiva, en la cual se emplean varias estrategias terapéuticas para actuar sobre las distintas dimensiones asociadas al dolor crónico. El abordaje de los aspectos cognitivos-evaluativos y atencionales de la percepción del dolor, los componentes motivacionales-afectivos y sensoriales de la experiencia dolorosa, permite al clínico dotar al paciente de estrategias que le confieren cierto sentido de control sobre su experiencia dolorosa, minimizando así, el efecto de la misma en su vida cotidiana. La aplicación de la técnica de inoculación de estrés en procesos que cursan con el dolor crónico, permite igualmente al paciente:
  • Tener una concepción clara y precisa de los componentes esenciales de su experiencia de dolor.
  • Entender la importancia de las cogniciones y expectativas en el desencadenamiento de los cambios emocionales negativos (estrés, ansiedad, falta de control, ira y depresión) asociados. 
  • Desarrollar estrategias de afrontamiento desde distintos puntos de vista (cognitivo-evaluativo, atencional, fisiológico y comportamental).

Fases del protocolo de actuación

Pasos previos a la aplicación de las técnicas

Una vez delimitada la línea base de las conductas objeto de intervención y la demanda del paciente, hay una serie de pasos previos antes de proceder en las distintas fases que componen el programa de  intervención. En este sentido y como primera medida terapéutica, se establece conjuntamente con el paciente los objetivos razonables que se pretenden conseguir, de forma clara y precisa y las técnicas que se le van a enseñar para afrontar de forma adicional su estrés, así como la justificación del programa. El objetivo es adecuar una demanda basada en la mejoría total y definitiva, reformulándola hacia una demanda más realista, dejando claro que la intervención en el dolor crónico es complementaria a otros abordajes (farmacológico. fisioterapéutico, etc.) y va dirigida fundamentalmente a la aceptación y reducción del dolor y el restablecimiento del nivel y ritmo de actividades. Como segunda medida para alcanzar los objetivos terapéuticos, es de vital importancia subrayar la importancia del papel activo del paciente, su actitud y disposición óptimas de cara al proceso terapéutico.


Fase educacional o de conceptualización

El objetivo en esta fase, sería el facilitar información sobre las variables médicas y psicológicas que intervienen en el cuadro clínico que cursa con el dolor crónico, adaptando la manera, el contenido y la cantidad al nivel de comprensión del paciente. En este sentido, suele proporcionar a los pacientes información precisa sobre distintos aspectos o dimensiones del dolor como: 
  • El ciclo de estrés y sus fases (activación física, evaluación y auto-enunciados) y su papel en el mantenimiento del dolor crónico.
  • El modelo explicativo del dolor (Teoría de la puerta de dolor de Melzack y Wall), los aspectos generales y específicos del dolor que padece el paciente  y el papel determinante de la conceptualización que hace del mismo en su mantenimiento.
  • Los aspectos anatómicos y fisiológicos, de transmisión y modulación del dolor y sobre la importancia que tienen factores como la tensión, los pensamientos, las emociones y la activación fisiológica sobre la percepción del dolor.
  • La relación del dolor experimentado, la conducta y experiencia personal del paciente, teniendo en cuenta en este sentido la información previa que posee a lo largo de su historia de dolor. 

Fase de adquisición y entrenamiento de habilidades específicas

En función de las distintas dimensiones del dolor y partiendo del estilo de afrontamiento del paciente, el tratamiento estrictamente psicológico empieza y se centra en los aspectos relacionados con las siguientes dimensiones:

Dimensión sensorial-discriminativa

La actuación sobre la dimensión sensorial-discriminativa, se basa principalmente en el uso de distintas estrategias de desactivación fisiológica y de afrontamiento, con el objetivo de incrementar la respuesta de relajación y favorecer la reducción de la tensión en el paciente mediante el usos de distintos procedimientos terapéutico como, el entrenamiento autógeno de Shultz y entrenamiento en respiración profunda.

Dimensión (interpretación del dolor)

Para la dimensión asociada con el modo de interpretar del dolor, se utilizan, principalmente, estrategias de afrontamiento centradas en la reinterpretación y el control o reorientación de la atención: Por ejemplo, concentración en aspectos del ambiente, distracción mental, empleo de la imaginación (desatención y trasformación imaginaria del dolor o contexto del mismo) y relocalización del dolor u otras zonas no afectada. El objetivo de la reorientación cognitiva es aumentar la autoeficacia y la sensación de control en el paciente para afrontar su dolor.

Dimensión del ciclo del dolor (auto-verbalizaciones negativas)

Para la tercera dimensión del ciclo del dolor (auto-verbalizaciones negativas) se identifican y se modifican los pensamientos o enunciados negativos  o automáticos  que el paciente presenta respecto al dolor. Estas creencias en forma de catastrofizaciones, en su totalidad implican para el paciente un proceso susceptible de empeoramiento, de ahí la necesidad de aprender a neutralizar dichas creencias irracionales y generar otros pensamientos de afrontamiento  más funcionales y alternativos que abarcan las distintas fases de aparición del dolor: 
  • Preparación para la aparición del dolor antes que sea muy intenso (“no debo preocuparme, eso no ayuda nada”, “debo concentrarme en las estrategias de afrontamiento que he aprendido”).
  • Enfrentamiento y control del dolor (“debo relajarme y respirar profundamente”).
  • Manejo de los sentimientos y respuestas emocionales, cuando la intensidad del dolor es mayor (“no debo tratar de eliminar el dolor, sólo de hacerlo soportable”,” puedo cambiar de estrategia”).
  • Autorrefuerzo por el control (“muy bien, podré conseguirlo también otras veces”). 

Fase de puesta en práctica

Consiste en llevar a cabo las habilidades desarrolladas en situaciones simuladas  a las situaciones reales en las que se presenta  o se agudiza el dolor. El programa terapéutico se puede llevar acabo entorno a unas 10 sesiones (más las sesiones de la evaluación y el seguimiento.) A lo largo de las cuales se solapa y se integran las distintas técnicas u otras nuevas estrategias de afrontamiento ante el dolor, las emociones negativas y las limitaciones asociadas al mismo. Como cualquier otro proceso terapéutico, una vez conseguidos los objetivos planteados, se trabaja con el paciente otras habilidades de afrontamiento de cara al mantenimiento de los resultados y la prevención de posibles recaídas.

Mohammed Jamil El Bahi
Psicólogo Especialista en Psicoterapia
CoL: AN-1915

sábado, 7 de marzo de 2015

Guía de práctica clínica sobre el trastorno límite de personalidad

La Guía de Práctica Clínica (GPC) sobre el trastorno límite de la personalidad (patrón persistente de inestabilidad en las relaciones interpersonales, afecto y autoimagen con escaso control de impulsos ) va dirigida principalmente a profesionales de la salud con el fin de mejorar la calidad de la atención a las personas afectadas y brindar a los profesionales sanitarios una herramienta útil que aporte recomendaciones basadas en la evidencia científica y en el mayor consenso posible sobre la atención a las personas afectadas de trastorno límite de la personalidad  (TLP).

Refrencia:Grupo de trabajo de la guía de práctica clínica sobre trastorno límite de la personalidad. Fórum de Salud Mental y AIAQS, coordinadores. Guía de práctica clínica sobre trastorno límite de la personalidad. Barcelona: Agència d’Informació, Avaluació i Qualitat en Salut. Servei Català de la Salut. Pla Director de Salut Mental i Addiccions. Departament de Salut. Generalitat de Catalunya; 2011.

                                                                                                                          Descargar guía

jueves, 5 de marzo de 2015

La familia ante momentos difíciles

Una guía sencilla para ayudarte a superar los momentos difíciles que surgen en el entorno familiar

Guía que se compone de varias mini guías  escritas por distintos profesionales con el objetivo de brindar a las familiar unas pautas para abordar distintas situaciones que puede darse en el entorno familiar como las siguientes:
  • Mi hija adolescente está embarazada.
  • Papá / Mamá no tiene trabajo.
  • Creo que mi hijo/a fuma porros y toma pastillas.
  • Queremos adoptar un niño.
  • La nueva mujer de papá y el nuevo marido de mamá.
  • En clase me rechazan. Me amenazan en el instituto.
  • Mamá, papá, soy gay.
  • Me acosan en el trabajo.
  • Tenemos un niño “diferente” en casa.
  • El principito destronado.
  • Mi hija/o es anoréxica/o.
  • No bebas, lo sufrimos todos.
  • Ha intentado suicidarse.
  • Aún sigue mojando la cama.
  • Un niño maltratado.
  • Está todo el día en la televisión, internet o la videoconsola.
  • No pegues a mamá.
  • Me han hecho hacer cosas con mi cuerpo.
  • Etc

Edita: Dirección General de Familia, Cotejaría de la familia y asuntos sociales Comunidad de Madrid.

martes, 3 de marzo de 2015

Trastorno específico del lenguaje (TEL)

EL Trastorno Específico del Lenguaje (TEL), antes llamado disfasia, es un trastorno severo del desarrollo del lenguaje y de duración prolongada, tanto a nivel comprensivo como expresivo, sin que exista un Trastorno Generalizado del Desarrollo, déficit intelectual, auditivo o un trastorno neurológico. Afecta a niños desde el inicio del desarrollo del lenguaje y se prolonga durante la infancia y en muchas ocasiones durante la adolescencia, pudiendo dejar serias secuelas en el estado adulto.

¿Cómo aparece el (TEL) ?

El TEL surge tras un periodo de desarrollo normal hasta que no aparece el lenguaje cuando debería. La edad media de alarme está en los 24-30 meses, y por lo general son los padres los que dan esa señal de alarma.
La alarma suele asociarse a la presencia de un parón en el desarrollo del lenguaje, en el que el niño deja de hablar y el lenguaje no evoluciona. Si hay problema de comprensión, los padres suelen observar también sordera paradójica, es decir, se les llama y no contestan.

¿ Qué características generales tiene?

Los niños con TEL pueden participar con normalidad en muchas actividades cotidianas. Esto puede provocar que su problema de expresión o de comunicación pase desapercibido. Por lo tanto, es muy importante tener claro cuáles con los signos y síntomas en los que se manifiesta este trastorno.
Aunque la variedad de problemas y casos que se consideran como TEL es muy grande, podemos considerar como características generales de este trastorno las siguientes:
  • Nivel lingüístico inferior a lo esperado para el grupo de edad (retraso de al menos 12 meses).
  • Desarrollo normal a nivel cognitivo, social, de autoayuda y motor.
  • No existen déficits sensoriales ni alteraciones cerebrales asociadas.
  • No existe una causa conocida que pueda explicar la gravedad del trastorno del lenguaje.
  • Los déficits afectan a la competencia lingüística (comprensión y expresión) pero no a la comunicativa, es decir, que los niños con TEL suelen mantener una intención comunicativa importante.
  • El problema es evidente desde las primeras etapas de adquisición del lenguaje (2-3 años).
  • Los déficits tienen un carácter evolutivo, de manera que si no se realiza una intervención adecuada, los problemas suelen ir empeorando a lo largo del tiempo.
  • Se suele confundir con otras patologías al mostrar conductas y comportamientos semejantes en edades tempranas.
¿Qué prevalencia presenta?

Los TEL afectan a entre un 2% y un 7% de la población infantil, siendo más frecuentes en niños que en niñas.

¿Cuantos tipos de TEL podemos encontrar?

De todas las clasificaciones que existen, la más conocida a nivel internacional es la de Rapin y Allen (1983, 1987), quienes distinguieron un total de 6 subtipos de TEL:

Agnosia verbal auditiva
  • Dificultad para comprender el lenguaje.
  • Comprensión normal de gestos.
  • Fluidez verbal perturbada.
  • Articulación gravemente alterada.
  • Poco frecuente.
Dispraxia verbal
  • Dificultades fonológicas y articulatorias.
  • Poca fluidez.
  • Expresión verbal con esfuerzo.
  • Comprensión poco alterada.
Déficit de programación fonológica
  • Producción verbal imprecisa e ininteligible.
  • Mejoría en articulación tras repetición.
  • Comprensión poco alterada.
Déficit fonológico-sintáctico
  • Dificultades a nivel expresivo y receptivo.
  • Dificultades en articulación, fonología y morfosintaxis.
  • Sintaxis deficiente.
  • Comprensión mejor que expresión.
Déficit léxico-sintáctico
  • Dificultades léxicas, morfológicas y de evocación de palabras.
  • Dificultad para encontrar la palabra adecuada.
  • Sintaxis inmadura para su edad.
  • Deficiente comprensión de enunciados.
Déficit semántico-pragmático
  • Habla fluida y estructuralmente correcta.
  • Problema severo de comprensión.
  • Interpretación literal de enunciados.
  • Dificultad para comprender y responder preguntas.
  • Lenguaje ecolálico y perseverancia.  

Estos problemas son los que están presentes en la mayor parte de los casos. Esto no quiere decir que todos los niños encajen perfectamente en cada una de las categorías.

Pronóstico

Los TEL son trastornos persistentes, pero pueden mejorar con el tiempo.
Para alcanzar la normalización social en la edad adulta, se tendrá que tener en cuenta la gravedad del trastorno, la inteligencia del niño y los apoyos que reciba.

Tratamiento

Es necesaria la intervención logopédica temprana, intensiva y de larga duración. Además, la implicación de la familia y del entorno escolar jugará un papel muy importante en la evolución de este trastorno.



VÍDEO TEL

En este vídeo de 6 minutos la profesora Gina Conti-Ramsden explica qué son los Trastornos Específicos del Lenguaje (TEL) y cómo se manifiestan en situaciones cotidianas.

Gina Conti-Ramsden es Catedrática y Profesora de Aprendizaje y Lenguaje Infantil de la Universidad de Manchester, y directora del proyecto de seguimiento de niños con TEL más importante de los que se han realizado hasta la fecha.







María del Carmen Toribio Garrido
Logopeda
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